Hace ya tres años que aterrizó en nuestro c ine Javier Ruiz Caldera con Spanish Movie, película que todos recordemos más por los anuncios protagonizados por Chiquito de la Calzada y por el ya fallecido Leslie Nielsen que por lo que era la película en sí. Spanish Movie no era una buena película, pero tampoco era un espectáculo lamentable, es más, era mucho mejor que la gran mayoría de películas spoofs americanas en las que se basaba y desde luego era un producto inusual en nuestro cine al que no se le podía negar que resultaba bastante fresco. Caldera ha crecido con el cine americano de los ochenta y noventa y no lo oculta, sus referentes se encuentran en gente como Ivan Reitman, los ZAZ o John Hughes, ése es el cine con el que al igual que Caldera muchos crecimos, y ése es al cine que el realizador catalán busca parecerse. Promoción Fantasma quiere ser americana, por eso adopta todas las tradiciones, no sólo del cine americano, sino también de su cultura, no es de extrañar que uno de los chavales vista la chaqueta del equipo del instituto (ni que sea el fiel reflejo de Emilio Estevez en El Club de los Cinco, quizá junto al baile de marras, la más evidente de las muchísimas referencias que hay a la película de Hughes), que haya bailes de promoción, que la amenaza tome cuerpo en la superintendente (renombrada a consejera de educación) ni por supuesto que la película termine con un The End en lugar de Fin. Las referencias de Caldera son bien claras, es el cine que conoce y seguramente por el que decidió dedicarse a esto.
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Habitualmente empiezo mis críticas con un breve repaso a la carrera del director para poner en contexto el momento en el que llega dicha película, evolución, consideraciones, etc. Pero en este caso la estrella no es Bennett Miller, ni siquiera Brad Pitt. Aquí los focos deberían apuntar a Aaron Sorkin, el escritor(me niego a tomarlo como un simple guionista) que revolucionó para siempre la televisión con The West Wing y una pequeña joya como Studio 60 (injustamente cancelada antes de tiempo). Quizá se haya dado a conocer para el público medio debido al libreto de la mangoneada The Social Network pero este neoyorkino de 50 años lleva años aportando su granito de arena a que el medio televisivo y cinematográfico evolucione a nivel narrativo. Todos sus proyectos tienen un punto en común: tratan sobre el cómo y el porqué, nunca del qué. ¿Qué importa el contenido si no se entiende la forma? Ya sea una cadena de televisión, la Casa Blanca, Facebook o un equipo de béisbol de Oakland, a Sorkin no le importa en realidad nada de eso. Él busca la creación, el desarrollo, la evolución y el ocaso. Las entrañas, nunca el impacto. El exterior está sobrevalorado, siempre contaminado con la opinión inexperta del público amaestrado. El interior es la realidad, es conocer hasta el último paso del truco de magia de un mago antes de que éste salga siquiera de su camerino. Y de eso es sobre lo que escribe este gigante de la narración, de un proceso que siempre será más que su consecuencia. Y Moneyball no ha sido tratada de forma diferente. EL 90% del film se desarrolla en el interior del campo de fútbol, en sus oficinas, con el teléfono como única conexión con el poco interesante mundo exterior. Diálogos vivos, chispeantes, rápidos como un trueno en ocasiones, heredero directo del estilo de Charles Lederer, guionista de la maravillosa Luna Nueva de Hawks, donde por primera vez los actores se pisaban las lineas unos a otros, interrumpiéndose sin piedad, en una anarquía de palabras que propiciaban un impagable caos. Steve Zaillian (La Lista de Schindler, Gans of New York, American Gangster) aporta la sobriedad que le caracteriza y se transforma en un complemento perfecto a la acelerada genialidad de Sorkin.
El maestro, el último director clásico, el alumno aventajado de Leone, y Don S iegel, el señor Clinton Eastwood Jr., más conocido como Clint Eastwood, no falta a su cita anual con el séptimo arte y nos presenta su particular visión de un personaje controvertido y tan amado como odiado: J. Edgar Hoover. Eastwood se divide en dos categorías: obras maestras y buenas películas. Su único film lamentable fue la bochornosa Hereafter, impropia de su talento y su leyenda. El primer grupo lo forman Sin Perdón, Mystic River, Million Dollar Baby, Gran Torino, Cartas desde Iwo Jima, Los Puentes de Madison, Bird y Honkytonk Man. El resto forma el segundo grupo. J. Edgar tenía todas las papeletas para integrar la primera lista pero cuando supe quien se encargaría de escribir el guión presagié que el mismo sería algo acartonado, básico y formal. Dustin Lance Black, inexplicable ganador del Óscar al mejor guión por la cinta de Gus Van Sant, Milk, es el verdadero lastre con la autoría de un libreto que no aporta nada que no hubiera aportado cualquier otro. Es decir, su trabajo no logra la calificación de especial, no hay un punto que lo haga considerarse un bonus. Los diálogos no trascenderían de no ser por la extraordinaria habilidad de los interpretes para representarlos. No se puede decir que es un mal guión pero deja demasiadas cosas a expensas del director y, sobre todo, del montador, verdadero salvador del film. Eastwood se ha caracterizado por ser de los pocos directores que siguen apostando por contar historias sobre América, aunque en ocasiones peque de un excesivo tono didáctico. Esta obsesión le ha llevado a realizar una buena cantidad de westerns, documentales sobre jazz, divagaciones sobre el racismo, la distinción de clases, la Segunda Guerra Mundial, etc. El film que nos ocupa engloba distintas épocas de EEUU bajo la casi demente visión de J. Edgar Hoover, fundador del FBI.
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Hay productos que están hechos únicamente como vehículo para lucimiento de un actor, este es el caso de Albert Nobbs, propuesta realizada por Glenn Close para intentar conseguir un Oscar en la que ha sido su sexta nominación, la actriz no solo protagoniza la película, también produce y escribe el guión en la historia de este personaje que ya interpreto hace treinta años en el teatro. Close da vida a un personaje de lo más interesante, el Nobbs que da el título a la película, una mujer que vive disfrazada de hombre. Albert Nobbs no es una obra acerca del travestismo o la homosexualidad, sino más bien un relato acerca de la pérdida de identidad. Nobbs se ha perdido completamente en el trayecto, es un ser incapaz de mostrar emociones que en tanto tiempo encerrado bajo el rostro de un hombre ha perdido casi por completo su feminidad, hasta el punto de no tener otro nombre más allá del de Albert. Y este Albert es un hombre que vive entregado de cara a realizar su sueño, ahorrar para poder comprar un estanco. Lo más grande de la interpretación de Close no reside en el travestismo, conseguido sin abusar de un excesivo maquillaje, si no en hacer que desde el principio el espectador pueda pensar en Nobbs como un varón en lugar de cómo una mujer.
Arrugas es un largometra je español basado en el cómic homónimo de Paco Roca, considerado uno de los más importantes de los últimos diez años. Una película de animación 2D que nos habla de la vejez en una residencia de ancianos. Emilio, un director de banco jubilado, es llevado por su familia a una residencia, ya que poco a poco el alzheimer se está apoderando de él. Allí establece una auténtica y profunda amistad con Miguel, su compañero de habitación. Ambos utilizarán algunas tácticas para que los médicos no se den cuenta del avance de la enfermedad en Emilio, que quiere seguir su vida con normalidad y de una manera digna, evitando ser trasladado a la planta superior, el piso de los asistidos.
En la historia del cine hemos tenido la oportunidad de ver muchas películas que trataban este tema (El hijo de la novia, El diario de Noa, ¿Y tú quien eres?...), pero lo maravilloso de Arrugas es que es totalmente diferente a todas ellas. Si esta película hubiera sido en imagen real, hubiera sido una más y podría caer en el olvido, pero la animación 2D le da algo peculiar y único. Un dibujo limpio, sin grandes trazos, sencillo, y dejando en cada plano lo esencial para comprender la secuencia, hace que no se pierda el valor del cómic original. Es realmente increíble conocer los sentimientos de los personajes y que consigan emocionar al espectador con unos trazos tan simples y unos silencios que engrandecen cada plano. Arrugas es divertida pero triste, dulce pero muy dura… una de las mejores películas españolas de los últimos años. Con tan sólo dos nominaciones a los Goya de este año, por mejor película de animación y mejor guión adaptado, es cuando vuelvo a pensar que algo falla en la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de nuestro país… ¿por qué una película de animación no puede optar al máximo galardón de los premios, el de mejor película?
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