ACTUACIONES
No se puede hablar mucho de este apartado porque ninguno de ellos esta a la altura de las circunstancias, aunque todo hay que decirlo, mucha de esa culpa la tiene su directora que podría haber sacado mucho más de esas interpretaciones. En sus papeles principales encontramos a Rinko Kikuchi (Ryu) y Sergi López (David). Quizás ella sea la única que de muestras de calidad aunque en ningún caso se puede hablar de una gran interpretación.
En cuanto a su compañero de reparto, la ausencia de matices son evidentes y su actuación muy plana. Es como si le hubieran prohibido gesticular más allá de sus palabras. Es diferente al personaje de Ryu y como tal debería mostrarse. El otro gran problema es el patético doblaje al castellano que se ha realizado; uno no sabe si realmente la interpretación es tan mala por causa de este hecho. Es como si hubieran hecho leer en voz alta sin ningún tipo de entonación a Sergi López sus diálogos en castellano para luego pegarlos a las imágenes. Insisto, quizá en la versión original se pueda salvar pero viéndolo en castellano es imposible llegar a acostumbrarse.
Sus compañeros no desentonan por el mero hecho de mantener el nivel de sus actores principales. Una verdadera pena que junto con los torpes diálogos hacen perder realismo a la trama.
PERSONAJES
Es un apartado que no se ha trabajado en demasía. Lo más destacado es la propia ciudad de Tokio que por sí sólo se encuentra en una escala superior por su belleza. La presencia del narrador Min Tanaka es un buen recurso que parte de una idea brillante. Una persona que trabaja grabando los diferentes sonidos que va encontrando para luego insertárlos en programas televisivos o de radio. Sería un gran personaje de no ser por sus incoherencias. Se trata de una marioneta que fuera de su voz en off vive a merced de Ryu con una obsesión profunda que ni se explica ni se quiere explicar.
Los personajes de Nagara (Takeo Nakahara) y Ishida (Hideo Sakaki) son un caso aparte. El primero de ellos vive una constante depresión por la pérdida de un ser querido. Se podría haber tratado con fuerza, entereza y delicadeza pero se queda en un retrato simplista de alguien que ha perdido lo que más quería. Algo así como un loco que vaga por una línea recta trazada por rotulador. El segundo de ellos más parece el psicólogo del primero que otra cosa. Asume la pérdida con mayor entereza pero sin demostrar sentimientos, al menos al principio puesto que la forma en la que se afloran a posteriori produce una sensación agridulce. Otro mapa plano que no se ha sabido mostrar en tres dimensiones.
ARGUMENTO
Cuando te encuentras un argumento en el que se puede unir una ciudad como Tokio, la enología, un narrador que graba los sonidos de la vida y un personaje bipolar que vive para asesinar y trabaja para olvidar las expectativas son realmente altas. Lamentablemente todo acaba ahí, en expectativas.
Como hemos hablado antes el narrador no esta a la altura, mezcla grandes reflexiones con incoherentes situaciones. El juego que puede dar el hablar sobre vino se difumina a las primeras de cambio. Una persona que vive de una tienda de vino es porque disfruta de él. Saber de vinos es un placer equiparable a la buena música con el plus de que se puede sentir, disfrutar a través de las papilas degustativas de un sabor y aroma difícil de describir. En Mapa de los sonidos de Tokio no se habla enología (como majestuosamente se hacía en el film Entre copas). En ella se basta con colocar una tienda de vinos en la que se venden sin mayor profundidad.
Los aciertos son escasos aunque los podemos encontrar. Distinguimos vagamente la esencia de Isabel Coixet en algunas escenas e ideas como lo puede ser los diferentes "día de..." o el hombre planta. Metáforas de la vida que no se le ocurren a nadie mas que a ella. Secuencias poéticas que en Mi vida sin mí encontraron la cumbre (sin género de dudas su obra más redonda) y ofrecen una distinción a lo convencional.
FOTOGRAFÍA
No todo iban a ser críticas negativas sobre la película. Encontramos en su fotografía el salvavidas de Mapa de los sonidos de Tokio. Un apartado majestuoso en el que se muestra la ciudad de Tokio en todo su esplendor. Mención especial merecen los planos cenitales de la ciudad al amparo de la grandiosa iluminación que desprende por las noches. Una explosión de colores muy bien aprovechada en cada uno de los rincones donde transcurre la acción.
MÚSICA
El apartado de la música, junto con el de la fotografía, se ha cuidado con mimo gracias a la mezcla de varios artistas internacionales que han otorgado a la banda sonora una bellísima factura. Sin embargo, no siempre se ha empleado este recurso eficazmente pues hay escenas en las que no pega demasiado o se corta bruscamente. Un desliz que no hacen desmerecer profundidad unas espléndidas canciones cargadas de misticismo oriental.
Un querer y no poder. Expectativas rotas por diferentes causas que nos llevan a una pregunta.
¿Volverá Isabel Coixet a demostrar su valía?. Espero que sí y que lo haga sorprendiéndonos.