El film que tratamos esta hecho a lo grande, tanto técnicamente como el trato ofrecido a la historia. Asusta pensar que sea la primera película de su director, el sudafricano Neill Blomkamp de tan solo 30 años, apadrinado por el todopoderoso nuevo mesías de la industria Peter Jackson. Confió en él desde el principio pero no me cabe duda de que ha cubierto sus expectativas con creces.
La película en parte se vende como la típica en donde existe confrontamiento entre humanos y alienígenas. Normalmente seríamos nosotros los invadidos por unos seres malísimos que su única intención es aniquilarnos con su espectacular tecnología. Este no es el caso. El eje central de la trama reside en la inmigración, con la salvedad que en este caso no hablamos de inmigración geográfica, sino de vida extraterrestre.

Existen muchas instituciones que ejercen presión en la política internacional para decidir quién es apto y quién no en tu país. Comisiones encargadas de poner límites a los derechos de libre circulación. Las diferentes razas convivimos en el Planeta; no precisamente en paz y harmonía. Lo mismo sucede con los “bichos” del Distrito 9, un gheto ubicado en Johannesburgo a modo de estercolero justiciado por militares. La basura que nadie quiere oler sentado desde el jardín de su hermosa casa. Racismo servido sobre una vajilla elegante preparado para ser degustado a través de la televisión.
Uno de los puntos destacados de la película reside en el enfoque que se da a estos seres provenientes de otro planeta, a los que la nave nodriza los dejó sin fluido para moverse. Contadas son las veces en las que el cine ha querido o sabido ponerse en la piel de una forma de vida diferente a la nuestra. Fue Steven Spielberg quien nos cautivó con E.T, demostrando que no por ser físicamente diferentes a nosotros no tenían sentimientos. Del mismo modo, Neill Blomkamp ha enriquecido la personalidad de los "bichos" (palabra despectiva empleada para referirse a los aliens por estar constantemente urgando en la basura) hasta igualarla a los humanos.

La historia se divide en dos tiempos: Las cámaras de las televisiones que siguen en riguroso directo a nuestro protagonista, Wikus van der Merwe (un magnífico Sharlto Copley) y las entrevistas en forma de falso documental a varios de sus protagonistas a posteriori de los incidentes. Gracias a los dos tiempos seremos partícipes en el presente de los hechos acaecidos en el Distrito 9 y lo comprenderemos mejor a través de las entrevistas.
Por un lado el MNU (Multi National United) es el encargado de velar por la seguridad ciudadana, tanto humana como alienígena. Wikus será la persona asignada para el mayor traslado de refugiados de la historia, nada menos que 1,8 millones de extraterrestes. Como hemos hablado antes, ningún vecino quiere pobreza, basura y delincuencia en sus cercanías. Nadie es racista hasta que le salpica de cerca. Claro que los modales en los métodos empleados no contemplan derechos para los refugiados.

Por el otro encontramos a los militares. Una célula imprescindible para controlar la enorme cantidad de invasores ubicados en la ciudad más poblada de Sudáfrica. Con intereses contrapuestos a la MNU realizan su trabajo lo mejor que saben: usando la fuerza y demostrando quién manda. Abusos, humillaciones, confiscaciones en búsqueda de armamento alienígena...
En Distrito 9, Neill Blomkamp ha otorgado a la narración un ritmo trepidante sin necesidad de emplear espectaculares escenas de acción cada 5 minutos. De hecho quizá la parte final del film sea donde baje el listón debido a la necesidad de esas escenas. La intriga generada por saber qué ha pasado en el gheto produce un efecto hipnótico en el espectador, ávido de más información. Ansioso por conocer el qué, el cuándo y el por qué dentro de un campo de concentración habitado por bichos, mercenarios del contrabando, la MNU, el ejército y la presión política más la ciudadana.

La fotografía, el enfoque con exquisito gusto tras la cámara de su director y la música son los otros pilares básicos donde se sustenta el largometraje. Efectos de sonido magníficos mezclados con una fotografía maravillosa detenidos en ocasiones para disfrutar con su banda sonora. Si a eso sumamos la seriedad con la que se ha tratado la narración, olvidándose de los chistes malos y personajes "graciosos" obtenemos un jugoso cóctel.
Estamos ante la sorpresa del año, tanto argumentalmente como a calidad se refiere. A día de hoy es osado hablar de que District 9 consiga la repercusión que obtuvieron en su día Blade Runner o Alien: el octavo pasajero aunque no sería para nada utópico. Existen lagunas en su argumento evidentes en algunos momentos, pequeños fallos a pulir en siguientes proyectos que no hacen desmerecer en absoluto su intachable trabajo. Errores en los que no indagaremos para no destripar la trama a los lectores.

A mi juicio a esta película todavía le falta el más difícil todavía: conseguir ser invidente para no ver los billetes producidos por una secuela. Se perdería la esencia de la historia y se volvería una película plana. Una de tantas.
Ahora queda la duda, habiéndose ampliado a 10 las nominaciones... ¿Se atreverá el jurado de los Oscar a nominar District 9?
