Esta vez parte con ventaja, pues con su emotiva El hijo de la novia no logró conseguir el ansiado premio. Sin embargo, viendo el equipo técnico y artístico de la cinta sería totalmente injusto el fallo. Mejor que se quede en casa. En Argentina.
Los guiños del director a su procedencia siempre están presentes en sus trabajos. Campanella, nacido en Buenos Aires, nos ha hablado del barrio de Avellaneda en varias ocasiones, como es el caso de la película Luna de Avellaneda en la que nos hablaba de un club vecinal que debía anteponerse a los problemas económicos. En el caso que tratamos hoy, se fija en otro ámbito: La pasión. Con otra herramienta: el fútbol.

El Racing de Avellaneda es capaz de mover a las masas y se erige en parte importante de su hilo argumental. Podemos abandonar nuestro trabajo, cambiar de casa e incluso de pareja pero siempre perdura en el interior de cada uno la pasión, su verdadera pasión. Algo que realmente nunca la dejamos de lado pase lo que pase, para lo bueno y para lo malo.
El largometraje esta basado en la novela La pregunta de sus ojos de Eduardo Sacheri. En ella se narra la vida de Benjamín Espósito (Ricardo Darín) que ha trabajado toda su vida en un Juzgado Penal de Argentino.

La novela que escribe el protagonista es la llave que nos abre las puertas al pasado, en el que hubo un difícil caso en 1974, manteniendo el rabillo del ojo mirando hacia el presente. La interacción con su compañero Sandoval (Guillermo Francella) junto con Irene (Soledad Villamil), superiora de ambos, y los implicados en el caso del cual Benjamín decide escribir, conforman un thriller de ritmo pausado cuya intriga va in crescendo sin perder un ápice de calidad.
El conjunto actoral ha sido asignado a un grupo de actores de confianza. Vuelve a repetir la pareja formada por Ricardo Darín y Soledad Villamil como ya lo hizo en El mismo amor, la misma lluvia. La segunda parte de una trilogía que inició con El hijo de la novia y finalizó con la mencionada Luna de Avellaneda. Uniéndose a ellos Campanella asigna un papel pequeño pero de gran importancia a Pablo Rago, con quien ya participó en la serie Vientos de Agua en un papel principal.

Una de las grandes decisiones sin duda ha sido contar con Guillermo Francella en el film, un actor que junto con los arriba mencionados forman un todo que encaja a la perfección con la salvedad de alguna escena que no por ello desmerece el conjunto de la cinta.
Hasta aquí la primera parte de la crítica en la que hablo del pasado de Juan José Campanella mayoritariamente, pues El secreto de sus ojos va ligada a esa etapa y al conjunto de obras que componen el legado de un director para el recuerdo y el análisis.