Irene Menéndez
Ella es la jefa tanto de Espósito como de Sandoval. La recién llegada, proveniente de clase alta. La intocable.
Dentro de los papeles protagonistas este es el que menos se ha mimado y por consiguiente su actriz, Soledad Villamil, la que menos se ha podido lucir. No aporta mucho a la acción, se limita a seguir los pasos de sus inferiores después de que hayan movido ficha. Su trabajo precisamente debería ser estar al frente pero esa parte se ha dejado de lado, no indagando en la fuerza necesaria para una mujer en esa época para ejercer de líder en un entorno como este. Hubiera sido un buen ejercicio el haber prestado más atención a esta parte de la historia, pues hubiera dado píe a interesantes propuestas.
Nunca llueve a gusto de todos pero entiendo que Soledad Villamil es mucho más aprovechable de lo que se le encarga en El secreto de sus ojos.

Sandoval
Es un personaje que engancha. Bonachón, compañero de Espósito, admite sus vicios y disfruta de ellos pese a que lo único que consigue a cambio es el distanciamiento con los seres queridos. Guillermo Francella esta inmenso, siendo el mejor dentro de un gran elenco de actores. Su actuación es totalmente creíble, de hecho uno puede llegar a creer que su persona es tal y como se no muestra Sandoval.
Es el encargado de hacernos llegar el humor, ofreciéndonos situaciones y expresiones hilarantes. Sin embargo, también nos obsequia con excelentes momentos dramáticos, lo que hace que el espectador se identifique con él teniéndolo en gran estima.

Ricardo Morales
He dejado para el final el más rico en cuanto a matices, el personaje de Ricardo Morales. Pese a no ser considerado un personaje principal como tal se trata de un secundario con mayor peso específico en la historia que el resto. Él es quien tiene que cargar con la ausencia de un ser querido, la muerte injusta de alguien a quien ama. Como es lógico, ante una situación trágica existe un antes y un después. Se tiene diferentes perspectivas, se pierde el rumbo, se aferra a lo único que te hace seguir vivo: los recuerdos. Los mismos que conviven con el presente en la obligación de atrapar al culpable.
Pablo Rago es el encargado de interpretar a este viudo. Gracias a los giros en la trama interactúa con el resto de personajes a lo largo del largometraje, ofreciendo una gran carga emocional y de intriga, haciendo dudar al espectador de las verdades, las mentiras e incluso de los hechos.
En la serie Vientos de agua se lució y vuelve a hacerlo en esta última película de Juan José Campanella.
