El problema, y ahora me van a permitir que me ponga filosófico, es que el mundo del cine es muy amplio, complejo, lleno de grises, en el que la palabra “entretenimiento” puede que sea muy importante, pero hay algo más, o al menos, puede haberlo. Palabras como “emoción”, “reflexión, “tocar la fibra sensible”, “llegar a lo más profundo” las veo bastante alejadas del cine de Scorsese, sobretodo del último Scorsese. Son buenas películas, algunas incluso muy buenas, con un ritmo impecable, con unas actuaciones sobresalientes, con un guión atractivo, original (“Infiltrados” no, obviamente), una banda sonora en buena armonía con las imágenes y con la sensación que nos quiere transmitir la película y en definitiva, todo es bastante correcto. Pero muchas veces, y por poner algunos ejemplos citaré “El Aviador”, “Gangs of New York” y la que hoy nos ocupa, “Shutter Island”, me falta algo. Me falta la chispa, la guinda final, ese “algo especial” que hace que recuerde una película durante muchísimo tiempo, que salga del cine pensando en ella, comentándola con los amigos, interiorizándola. Lo diré de otra manera: cuando salgo del cine de ver una película de Scorsese (de las últimas) digo: “está bastante bien, buena película, me ha entretenido mucho, me ha gustado, todo muy bien”. Pero ya está, no puedo ir más allá, no tengo nada más que decir, tan sólo he sido espectador objetivo de una buena obra, pero esa obra no ha calado en mí. Espero haber sabido explicar esta difícil sensación. Sois inteligentes y me habréis entendido, sin duda.

Y ahora bien, ¿Qué pasa con Shutter Island? ¿Me ha gustado o no me ha gustado? ¿Objetivamente, la considero una buena o mala película? ¿Por qué? Como sospecharéis, Shutter Island me ha gustado mucho, y la considero una buena película, porque los elementos que se analizan en una película (guión, interpretación, dirección, banda sonora, fotografía, montaje, etc) aprobarían todos y cada uno por separado con buena nota. Pero (siempre hay un pero), el conjunto global, la suma de todos esos elementos, el resultado final, la sensación final, es que le falta algo. Como ya he dicho anteriormente, ese algo es “chispa”. No me entendáis mal, recomiendo esta película porque hay muy buen cine dentro de ella, ojalá se hiciera actualmente más cine de esta calidad. Pero eso no quita para que “Shutter Island” pudiera haber sido mejor. El calificativo “obra maestra” le queda muy grande.
Lo mejor: un guión muy elaborado, complejo y lleno de texturas y matices (y un par de trampas hacia el final-SPOILER- cuando DiCaprio pregunta por su compañero y el personaje que interpreta Ben Kingsley le dice a DiCaprio que ha venido sólo y sin compañero haciéndonos creer a los espectadores que lo están engañando para volverlo loco, una vez resuelta la película, esa frase no tiene sentido, porque su objetivo no era volverlo loco, y porque SÍ viene con un compañero, aunque no sea poli -FIN DE SPOILER- ), las interpretaciones de DiCaprio y Kingsley, la atmósfera inquietante que crea de principio a fin, la banda sonora acorde con esa atmósfera ( en música, la reiteración del mismo sonido y además a un gran volumen provoca sensación de incomodidad, inquietud, malestar, justamente lo que quiere provocarnos Scorsese), y un final con sorpresa pero coherente, al contrario que muchas películas del mismo género.
Lo peor: el tráiler (demasiadas escenas importantes) y la sensación de que podría haber sido mucho mejor con un poco más de emoción, pulso y “chispa” al final.
Si tuviera que puntuarla, cosa que no me gusta porque depende de muchos factores y siempre son entendidos ni hay tiempo de explicarlos, le daría un 7/10.