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Los Psicópatas son individuos que carecen de valor moral alguno, disfrutan con el sufrimiento ajeno, sin ningún sentimiento de culpa; se sienten invulnerables ante la sociedad y su necesidad de dañar y causar sufrimiento a las demás personas, o incluso de matar, es fisiológica, similar al hambre o la sed. Su recuperación a la sociedad es improbable.
¿Piensa que ellos mismos ignoran el mal que encarnan? Asi lo creo. El verdadero mal en el hombre es como la santidad y el genio. Es un éxtasis del alma, algo que rebasa los límites naturales del espíritu, que escapa a la conciencia. Un hombre puede ser infinitamente y horriblemente malo, sin sospecharlo siquiera. Pero repito: el mal, en el sentido verdadero de la palabra, es muy raro. Creo que incluso cada vez lo es mas. ( Arthur Machen - 'The White People' )
Solo una fuerza tan poderosa como el mal, haría que superara la pereza extrema de escribir una crítica. O sino, ¿cómo se explica que después de varios meses sin colaboraciones de este calado, haya vuelto a hacer una?
Me estremezco al pensar que estuve a punto de no ir a ver esta película. La última oportunidad fue su segunda proyección en la última jornada del pasado Festival de Sitges 2010. Era tarde, al filo de la noche, y después de una jornada algo apretada, mucho frío, cansancio acumulado y una larga espera, nos disponíamos a ver un filme de casi 2 horas y media, subtitulado, con el lastre de muchas decepciones en la recámara. Sinceramente, no sabía si podría resistir una nueva salva de fogueo tras varias jornadas de un festival más que irregular, en el que la mayoría de las excepciones nos las ha brindado un puñado de filmes de origen asiático (Cold Fish de Sion Sono, la nueva versión de The Housemaid, del coreano Im Sang-soo, la japonesa Confessions, de Tetsuya Nakashima, o la noqueante Bedevilled, por poner algunas). Terminaré este preliminar con un comentario atípico, para lo que suele demandar un análisis en este formato: I Saw The Devil es mi película favorita de todo el festival, una de las mejores del año, y me atrevería a decir que es una obra maestra por lo que plantea y como lo resuelve, sin prisa pero sin pausa, y no sólo dentro de los círculos, normalmente poco eclécticos, del género de terror o de los thrillers.
El realizador Kim Ji-woon ha empezado a destacar rápidamente del paquete de talentosos directores de Corea del Sur con películas de género diverso más que notables, como el terror en Historia de dos hermanas (A Tale of two Sisters, 2003), el western sui generis de El bueno, el Malo y el Raro (The Good, The Bad and The Weird, 2008), o su proyecto de cine noire en A Bittersweet Life (2005). Con su nuevo trabajo, nos invita a una nueva vuelta de tuerca, con un tour de force épico y uno de los asesinos en serie más escalofriantes que he visto en una película.

En una noche de nieve, la hermosa Joo-Yun (Oh San-Ha) conduce su vehículo y sufre un pinchazo de camino a casa, quedando varada a la orilla de la carretera. Un hombre se acerca a su automóvil y, obstinadamente, insiste en auxiliarla. Después de que ella declina su oferta de ayuda, éste rompe salvajemente la ventanilla del vehículo y la golpea. Ella se arrastra desde su coche, dejando un reguero de sangre en la superficie de la cuajada y crujiente nieve.
La película no pierde el tiempo con florituras y tarda poco en ofrecernos imágenes terribles. La pobre Joo-Yun es sistemáticamente torturada y brutalmente asesinada en un edificio anodino forrado con lonas de plástico. Su verdugo es Kyeong-Cheol (Choi Min-sik, interpretándolo), del que pronto averiguamos ha asesinado a muchas más personas.
Sin embargo el asesino ha cometido un error de bulto al escoger a su desconocida víctima. La mujer era la prometida del agente federal Dae-hoon (el actor Lee Byung-hun), que golpeado en lo más íntimo promete perseguir implacablemente al que cometió la carnicería, y hacerlo objeto de su temible venganza. Arranca así la película, el viaje iniciático de una narración que atragantará de forma imprevisible, no sin cierto placer, al más que atónito y acongojado –¿acojonado?- espectador. El fascinante ‘estrangulamiento’ está servido, gore incluído. Será pausado, inesperado, salvaje y exquisito. Porque ¿acaso no era esto lo que esperábamos? Sí, pero no: aquí no habrá nada que podamos preveer, y ese es uno de sus méritos…
De una violencia brutal y bello a la vista, el filme I Saw the Devil (Akmareul Boattda, 2010) es una de las más genuinas narraciones del "gato y el ratón" que este crítico haya visto nunca. La mayoría de ejemplos del "gato y el ratón" suelen ser, más bien, casos de "el león y la gacela"; películas donde el héroe protagonista persigue al villano hasta que éste es capturado o muerto, y por lo general ese es el final de la historia. I Saw the Devil , sin embargo, nos invita a ver una historia diferente y auténtica. Si uno supiera cómo localizar a un sádico asesino en serie que había acabado salvajemente con la persona que ama, ¿se tomaría su tiempo para vengarse o simplemente acabaría con él? ¿Le incordiaría que se entregara? Esta es la premisa básica del director Kim Ji-woon con la excelente e inquietante I Saw the Devil, una venganza meticulosamente planificada, sádica, que muestra los tristes resultados de tales acciones.
De esta forma, la trama nos va introduciendo en un universo de personajes atormentados, duales y humanos. Recordando la filosofía del ying y el yang. Tal vez, esa afectación tiene que ver con la comprobación inequívoca de que somos seres en donde conviven alternadamente esas dos fuerzas y la pequeña certeza de que son mas superiores que nuestra propia humanidad.
La cinta explora la idea muy interesante de lo lejos que llega Dae-hoon para vengarse del asesinato de su novia. ¿Vale la pena su cordura, su familia y su humanidad? ¿Está dispuesto a convertirse en un monstruo para cazar al monstruo? Actuando con poco o ningún remordimiento, este thriller desgarrador y violento nos mantendrá en el borde de la butaca la mayor parte de la segunda y tercera parte de la historia, con un broche de oro en su desenlace –algo poco habitual, por cierto-, que estalla en una descarnada explosión de emociones íntimas que contagian al espectador; porque la batalla entre el bien y el mal no es siempre ni blanco ni negro.
Dae-hoon ha decidido que convertir la vida del asesino en un infierno, literalmente, es un castigo mucho peor que matarlo directamente. Sin embargo, lo que hace desesperar a Dae-hoon es que el asesino parece incapaz de sentir dolor, y, en consecuencia, aumenta gradualmente la brutalidad de sus acciones. Un círculo vicioso que atrapa a los dos hombres hasta los límites del paroxismo. Conforme la película avanza, Dae-hoon va perdiendo la mayor parte de la simpatía de la audiencia, ya que su brutalidad y sadismo crecen en escalada. Finalmente, desembarca el punto intencionado en el que se desdibujan los límites que separan al asesino y al héroe vengativo.

El actor coreano Choi Min-suk, ya se ha hecho un nombre por méritos propios entre el público occidental con películas donde explota la venganza como leit motif, tales como Old Boy y Lady Vengeance. Destacó en las dos. Aquí interpreta, simplemente, a un horrible sociópata de libro de texto. Sería muy fácil que su interpretación se banalizara, como algo tonto e increíble, al estilo de Jason Voorhees, en la serie de filmes de Viernes 13. Sin embargo, Choi Min-suk nos convence de que a pesar de su cuerpo roto, magullado y ensangrentado, su carácter es tan intrínsecamente malo que compete a algo infinitamente superior a cuestión de fuerza de voluntad. Es un espectáculo sorprendente y escalofriante. Su interpretación de asesino en serie nos hará buscar refugio en la relativa comodidad de Hannibal Lecter, para sentirnos reconfortados y a salvo. Poca broma.
Lee Byung-hun ya había trabajado en los dos filmes anteriores de Ji-woon. En ésta hace un buena y convincente interpretación en su viaje al fondo de la depravación. Un buen contraste con Choi Min-suk en estatura, aspecto y fuerza.
En suma, unos personajes y perfiles psicológicos muy bien dibujados.

A pesar de ser una de las películas más terribles que servidor haya visto, desde Seven, arrastrándonos al paroxismo más extremo, I Saw the Devil es muy hermosa. Me recordó mucho a Let the Right One In (Déjame Entrar) porque la película se basa mucho en grises y azules para fijar el tono (Lee Mo-gae, Fotografía). De hecho, el mismo realizador lo reconoce al afirmar que buscaba un toque a lo David Fincher en Zodiac: “Esa forma de retratar los 70. Yo también quería que mi película tuviera una ambientación que remitiera directamente al horror” ; un tratamiento de la luz (Oh Seung-chul) y fotografía sobresalientes. La escena inicial, cuando el asesino está arrastrando Joo-yun fuera del automóvil es preciosa, e inmediatamente uno tiene ya la certeza de que esta película será una master class de la filmografía básica de psicópatas y serial killers. Algunas de las secuencias, sin destripar aquí ninguna, son antológicas y pasan ya a formar parte, por derecho propio, de la historia del mejor cine de género. El ritmo es impecable. Las dos horas y media pasan en una exhalación, sin apenas titubeos ni arritmias narrativas desconcertantes, tan típicas de muchos proyectos que prometen y acaban embarrancando. Nada que ver.
Mencionar brevemente, también, la estupenda música de la banda sonora (BSO) que acompaña I Saw the Devil, a cargo del artista coreano Mowg, que sabe captar perfectamente el salvaje baile de secuencias que oscilan entre el sentimiento, el horror y el thriller extremo. Tanto el tema principal, en todas sus variaciones, como otras piezas de melodías más tensas, al estilo de Kyungchul's Theme & Strikes Back o River of Death, hacen justicia al tono de la cinta.
Main Theme, piano version (BSO I Saw the Devil, de Mowg)
Kyungchul's Theme & Strikes Back, piano version (BSO I Saw the Devil, de Mowg)
I Saw the Devil es una historia de venganza, de captura y liberación que tiene consecuencias desastrosas para todos los involucrados. "El que lucha con monstruos debería tener cuidado de no convertirse en un monstruo", escribió Friedrich Nietzsche una vez. Excelentemente filmada e interpretada, con una concatenación de escenas de persecución, masacre, clímax y enfrentamientos, que dejan un sangriento caos a su paso, I Saw the Devil es un cóctel de asesino en serie y retrato psicológico del horror con moraleja de venganza que tiene corazón -mucho corazón- y la violencia suficiente como para acabar sintetizando una declaración contundente y creible de humanidad, tal vez la más triste y horrible, que funciona.
Así, que dejaos llevar por esta película hacia el conocimiento de los infiernos. No será una de recorrido plácido. Os moverá, os sacudirá y os escupirá en la cara para confrontaros con sus demonios internos. Por eso preparaos bien antes de sentaros en el patio de butacas, ya que lo que encontreis ahí, en la pantalla, va a chocar en vuestro interior como un obús de gran calibre.

Pero daos esta oportunidad y experimentad la sensación, y de paso sentid también la humanidad. Como diría el director de la película, Kim Ji-Woon, no es una historia de violencia física sino de la mental, de la que subyace en cada ser. Uno que ha sido objeto de rechazo y burla.
Calificación: 5 sobre 5 (un 9 sobre 10)
Estreno previsto, en EE UU y Europa, para el 2011. Sin fecha.
Comentarios
Absolulamente recomendable.
La crítica muy afinada y de caché,como MC suele hacer,empleándo se a fondo.Aunque últimamente no se le lee demasiado por aquí ¿Para cuando otra joya,míster?
Uno de los mejores thrillers del celuloide en años(éste del 2010).Desgraciadament e creo que,para variar,habremos de conformarnos con verla via DVD.Hay pocas críticas por ahí de esta cinta,pero la tuya es,sin duda, excelente y le das el tono justo,dando en la diana.Créanme,léanla y,si tienen la oportunidad,vea n la película.
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