Si hay algo especial en las películas dirigid
as por Clint Eastwood es que sabe llevarte a ese lado humano y sobrecogedor como nadie. No se sirve de grandes artilugios para hacer que el espectador se quede perplejo ante su poder de cautivar, atrapar y sentir.
En "Más Allá de la vida", Eastwood vuelve a poner toda la carne en el asador. Llevarnos de nuevo al límite de nuestro sentimiento, esta vez para hablarnos de qué hay más allá de la muerte. Pero sin pretensiones, ya que nadie lo sabe.
Hábilmente, como sólo él sabe hacer, nos transmite el mensaje de que, más allá de la vida hay esperanza, pero no cae en la fatalidad de mostrar espíritus, milagros o asustar al espectador, sino que nos transmite paz y poco más de lo que ya sabemos, sin llegar al burdo intento de mostrar fantasía o falsas leyendas urbanas que nadie sabe con certeza. El mensaje de que no hemos de temer a la muerte, al menos, no más que a la vida.
Primero nos atrapa con la escena del tsunami, tocando nuestra parte sensible al estar tan reciente en nuestros corazones el fatal maremoto ocurrido en Japón. Pero no cae en el error de centrar la película en la escena en sí, como haría otro tipo de película catastrófica, él va más allá y lo que intenta mostrar, lo consigue, haciéndonos sentir totalmente indefensos ante la muerte inminente, que lleguemos a sentir lo que siente la protagonista, que la muerte está cerca y su lucha por la supervivencia.
A partir de ese momento, la vida de Marie cambiará para siempre. Sobrevive al accidente y tiene una experiencia con la muerte, que le hace cambiar su visión de la vida por completo. Nada tiene sentido ya, al haber vivido esta experiencia.

En el otro lado del mundo, George (sublime Matt Damon), es un parapsicólogo, que dejado de ejercer. Su implicación en las "lecturas" que realiza a los seres queridos de los recién fallecidos, es tan emocional que decide dejarlo.
Sin embargo, siempre hay alguien que ha perdido a un ser querido y necesita "contactar" y George vuelve a ayudarles.
Por otro lado un niño pierde a su hermano gemelo, al que está fuertemente unido en un accidente de coche. Las tres historias llega un momento que se cruzan y es el punto álgido del filme, sin duda.
Sin duda, Eastwood consigue llevarnos, aunque con menor intensidad que en "Million Dollar Baby" o "El Intercambio" hasta otro drama, pero esta vez más místico y paranormal: ¿Qué hay después de la muerte?.