
Llega un momento en la vida de todo crítico en el que debe realizar una valoración de un filme de esos que pasan a la historia. A veces, cuando estás en la sala te vas dando cuenta poco a poco de que estas frente a algo imperecedero. Algo que no olvidaras en mucho tiempo. Este año el aquí firmante experimentó esta sensación viendo la elegantemente hortera “Drive” y la enfermiza “Shame”. Hace un par de días el evento que reunía a decenas de cinéfilos era el pase de “Sácame del paraíso”, comedia romántica protagonizada por Paul Rudd y Jennifer Aniston. Vale que no esperábamos encontrarnos una obra que marcase un antes y un después en la historia del séptimo arte, pero tampoco semejante despropósito.
En fin. Ustedes y yo somos gente educada que respetamos a los profesionales del sector. Trataremos de utilizar sinónimos que no hieran sensibilidades.
Podríamos decir que el nuevo filme de David Wain no tiene gracia. Podríamos y lo hacemos: no tiene ni pizca de gracia. Quieran que no, esto supone un problema tratándose de una comedia. Además se autocalifica como “romántica”. No, amigos. Tampoco es romántica. De modo que estamos frente a una “comedia romántica” que ni tiene gracia ni romanticismo. ¿Hace falta decir más? No, pero tratemos de llegar a los límites del ensañamiento. Uno puede entender que se hagan remakes de “King Kong” o de “El gran Gatsby”. El resultado puede ser mejor o peor, pero el material de partida no carece de interés. Ahora bien, tomar como base aquella infame película de Tim Allen y Kirstie Alley (“A las duras y a las maduras”, 1998) es para mirárselo.
Si en algún momento tienen la sensación de haber visto antas “Sácame del paraíso” es porque, efectivamente, lo han hecho. Es un collage de lugares comunes en este género de obras. No deja de ser una lástima desperdiciar a tal plantel de comediantes (la capacidad de Aniston en este tipo de papeles está más que contrastada, Malin Akerman evoluciona favorablemente a cada nuevo papel y siempre es un placer reencontrarse con Alan Alda) pero aquí van con el piloto automático. Paul Rudd me parece un tipo gracioso (es una cuestión absolutamente subjetiva) aunque no creo que haya hecho ni un filme medianamente decente en su corta carrera.
Hasta aquí hemos llegado. No merece la pena continuar. Con absoluta sinceridad, espero que esta valoración haya bajado sus expectativas lo más posible y así, si reúnen el valor suficiente como para enfrentarse a “Sácame del paraíso” puedan ustedes disfrutarla un poquito y salir pensando que no es tan mala como proclama el aquí firmante.
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