La suerte en sus manos (2012) es el último
trabajo del realizador Daniel Burman (Esperando al mesías, El abrazo partido, Derecho de familia, El nido vacío, Dos hermanos) que vuelve a bucear de nuevo en la familia, las relaciones y las preguntas existenciales. Protagonizada por el cantautor uruguayo Jorge Drexler, Valeria Bertuccelli (Mientras tanto, La antena, Hotel Tívoli, Un novio para mi mujer), Norma Aleandro (Anita, Cuestión de principios, Andrés no quiere dormir la siesta), Luis Brandoni (Felicitas, Hipólito) y el también debutante Gabriel Schultz como principal elenco. Una correcta, actuación pero tampoco es para tirar cohetes. Ni mucho menos.
El filme es una comedia ligera, muy ligera, que narra un reencuentro entre Uriel (Jorge Drexler), un divorciado, con dos hijos, que posee una financiera, juega al póquer y se encuentra en el epicentro de una crisis de madurez, y Gloria (Valeria Bertuccelli) una mujer independiente que acaba de regresar a Buenos Aires intentando recuperarse de una ruptura sentimental. Ambos tuvieron una relación en el pasado. Uriel, con mentiras y estrategias, intentará volver a enamorarla.
La cita bordea la mediocridad y se parece en demasía a filmes de los llamados comedias románticas que se olvidan al momento en que uno abandona la sala. Hay aciertos pero muchos desatinos como las situaciones forzadas y las subtramas que se pierden o no son cerradas; muchas veces tenemos la impresión que son puro relleno para alargar la película ya que no poseen ni pulso, ni detalles ni aportan nada. Todo lo contrario.
Daniel Burman nos da una de cal y otra de arena ya que muchas veces nos presenta unos diálogos inteligentes, una perfecta mirada a los personajes, una buena estética y otras parece picotear en muchos temas sin profundizar en ninguno, intentando contarnos muchas cosas y no decir nada. Mucho peor: llenar la pantalla de cursilerías como la escena en que los protagonistas juegan sobre el agua dentro de unas esferas gigantes y lo peor es ese forzado y demasiado largo homenaje a La Trova Rosarina con el hijo de Uriel haciendo el tonto con una guitarra eléctrica. Un autentico desastre.
En definitiva es una cinta desigual, fallida, discreta, melosa, con tintes de comedia familiar de ver y olvidar que no muestran lo mejor del realizador. Y es que Daniel Burman, por mucho que se quiera, no es Woody Allen.
Lo mejor: La actuación de Jorge Drexler.
Lo peor: El hilo narrativo que nos deja subtramas sin cerrar, las escenas de rellenoy el final.
Puntuación: ![]()
Josep Lluis Mestres