La visión que nos otorga el director de títulos como La novia de Siria es directa, marcando especial atención en los pensamientos y en el cambio de roles de sus personajes principales.
El papel de la mujer es retratado a través de Hiam Abbas y Rona Lipaz Michael, evidenciando la diferencia que existe entre ambas. Una distancia que sale a la luz a través de un inocente a la par que esclarecedor comentario esculpido por el letrado Ziad Daud (Ali Zuliman) en el que afirma que las israelíes sí que saben arreglarse. Un hecho paradójico puesto que a las mujeres se les obliga a ocultar su belleza (sea en forma de largo cabello o curvas en su anatomía). Por eso esta cinta esconde y deja rastros a los que hay que seguir para saborear una refrescante limonada hecha con el inconfundible aroma del limón. Un sabor que persiste como la lucha de nuestra protagonista Salma, esclava de su pasado matrimonio, amenazada para guardar luto eterno y obligada a ocultar su bello rostro.
Como contrapartida el otro bando, la mujer del Ministro, quien a pesar de su libertad para escoger un oficio y tenerlo todo en apariencia ve cómo su capacidad para tomar parte en las decisiones familiares se ve truncada. Otro claro ejemplo de la realidad política del país, en la que la voz de la mujer se esparce por el viento en un inaudible susurro.

Sin duda ninguna
Los limoneros es una de las mejores películas europeas estrenadas este año, aclamada por el público como bien demuestra los premios que obtuvo en el pasado festival de San Sebastían y Berlinale.
Para adentraros en su universo aquí os dejo con su
traíler.