Los dos personajes principales, Cuajo (Juan Manuel Montilla) y Adolfo (Ovono Candela), son proclives a caer en lo fácil: recrearse en la desdicha de un minusválido y un negro en un barrio pobre alejado del centro de la ciudad. Se podría haber hecho un largometraje en el que se nos acribillara a imágenes rosa de papel cliché cual metralleta en primera línea de batalla, haciendo hincapié en la desdicha de los pobres minusválidos. Pobrecito Cuajo, hay que ayudarle, todo son trabas y necesita que le echemos una mano constantemente.
Santiago A. Zannou podría haber pensado: Tenemos que concienciar al público, así que vamos a hacer algo crudo para que la gente "normal" sienta lástima por los discapacitados y nos ganemos su favor. Repito: Eso hubiera sido lo sencillo, lo banal. Lo superficialmente resbaladizo. Por eso mismo no encuentro mejor forma de comenzar la cinta que la escena de la ducha. Fuera de sentir lástima lo que se busca es encontrar el valor, la superación y las ganas de luchar. No queremos compasión.

Gracias al boca a boca, la presencia de Juan Manuel Montilla (componente del grupo de hip-hop La Excepción) en el reparto y la consecución de 3 premios Goyas El truco del manco se ha conseguido hacer un hueco en el panorama nacional. Lo cual, lamentablemente, es insuficiente para mantener la película más de un mes en cartel.
Basándose en el golpe seco del ritmo del hip-hop nos hacemos eco de un modo de vida en el que los personajes quieren hacerse hueco y encaminar su desdicha de barrio moviendo ficha con un hacha en mano. En esa búsqueda encontramos en un cameo a la Mala Rodríguez, artífice de la ilusión de Cuajo y Adolfo por compartir estudio con una artista que ya ha triunfado y que conseguirá llevarles arriba. Esa ilusión se quiere convertir en su sueño cueste lo que cueste, siendo honrados o vendiendo lo que haga falta.

Al otro lado y sin semejanza con Cuajo encontramos a su hermano Galleta (Elio Toffana) y en general a toda su familia. Él es un vividor que cree saber más que nadie de la vida. Sin trabajo, es un bala perdida que no parece tener más sentimientos que su amor a sí mismo. El posicionamiento de la figura paterna y materna es el de unos cabeza de familia que se escudan en sí mismos para no tener que afrontar los problemas existentes. Gente vacía que ha perdido las ganas de imaginarse algo mejor pues se maldicen por la suerte que les ha tocado vivir sin hacer nada por cambiarlo.

Buena parte del éxito de esta cinta se basa en la sinceridad con la que se ha querido plasmar los bajos fondos de un barrio en el que hay que sacarse las castañas del fuego si uno quiere sobrevivir. Por eso mismo me parece muy acertado el reparto. El usar caras nuevas para que el público no pueda asociarlos en su mente a otros personajes consigue una frescura y realismo de la que se aprovechan tanto Juan Manuel Montilla como Ovono Candela para hacer muy buenas interpretaciones.
No obstante, ese realismo no es gratuito. Los golpes que se ven en esta pantalla no parecen reales, son reales. El director novel quería una historia lo más sincera posible y para ello no ha dudado en rodar las escenas haciendo que los actores reciban esos golpes de verdad. Creerme, eso se nota haciendo la cinta más creíble.

Las drogas están a la orden del día, no en vano los protagonistas se pasan la mayor parte del tiempo fumando porros. Los problemas pueden empezar ahí, o como en el caso de Adolfo en tu propia casa la que te incita a tender la mano a unas sustancias mucho más sabrosas, más adictivas. Hacía tiempo que no veía un personaje tan bien trazado como el del padre de Adolfo. Fiel reflejo de una sociedad que se limita a evadirse de sus dificultades al amparo del ardiente amor que una botella es capaz de ofrecer. En vez de afrontarlos, causan una dependencia de la que es imposible escapar.
Repito, El truco del manco se llevó los 3 premios a los que aspiraba en la pasada edición de los Goya (mejor director novel para Santiago Zannou, mejor actor novel para Juan Manuel Montilla y mejor canción) pero si la Academia hubiera sido valiente se hubiera llevado muchos más puesto que esta cinta atesora mayor calidad que sus competidoras.

Claro que, un recien llegado no puede arrebatar ese estatus a gente como Javier Fesser, Álex de la Iglesia, Jose Luis Cuerda o Agustín Díaz Yanes... ¿Verdad?