Hay diversas enfermedades en el mundo que no, o nunca, tendrán cura a un “c
orto” plazo, la crisis es una.
Maldito virus, enfermedad, para muchos un cáncer que hay que erradicar lo antes posible, pero para otros es una forma de hacer más fortuna, una forma de aprovecharse con el paso de el tiempo, pues yo creo que Steven Soderbergh se aprovechó de mi tiempo y además me contagió, está claro, que no por su magia necesariamente.
Contagio (Estallido 1995) es un remake como Dios manda que siempre tiene ese juego que no falla entre los seres humanos, el miedo, ese miedo a morirnos de un día para otro y de que nos pase algo de repente, a escala global, sin aviso.
A mi la enfermedad más que a miedo me sonaba a fraude y un poco apocalíptica, demasiado rápida cosa que es una contra para el argumento de una película, ir al grano desde el principio y más hoy en día con la pobre riqueza de guiones que se escriben e inventan, aunque, sin ir a cuento, más me gustaría a mi tener la oportunidad de Soderbergh de conocer a ese reparto estelar en un mismo plató y a la misma vez, no todos dan la talla, poco tiempo seguramente, y los que menos resaltan después son los más.
Una de las cosas que experimenté en la sala fue moverme demasiado en la butaca, hacía tiempo que no lo hacía y me dio rabia porque no esperaba hacerlo con esta película pero en realidad sabía a lo que iba, tiene momentos que te hacen recordar al 15-M y otras cosas que las vemos en la televisión todos los días que repiten una y otra vez…










