
Cómo es posible evitar una colisión entre una fuerza imparable y un objeto fijo si uno no se para y el otro no se mueve? Gilligan parece que se hizo la misma pregunta cuando escribía las bases de esta quinta y última temporada. Si Heisenberg no afloja y Mike no cede, qué solución hay? Salpicará a Jesse? A Saul? A la familia de ambos? La respuesta es incontestable ya que, si por algo se ha caracterizado Breaking Bad es por ser insospechadamente imprevisible. El guión es el motor que mueve todo este engranaje y no hay absolutamente nada al azar. Incluso, cuando parece que estamos ante un episodio de transición (aquí lo parecía al principio), Gilligan cambia la atmósfera de un plumazo para servirnos algunos choques intensos entre personajes. La relativa calma de estos episodios es la promesa de que la tormenta será diez veces peor que cualquier otra vista en la serie.






