Inception (Origen) se desarrolla en un escenario del futuro cercano en el que se han inventado los dispositivos que permiten a los individuos invadir los sueños de otros y, si eres inteligente y con experiencia suficiente, extraer secretos –ideas- revelados a través del subconsciente del sujeto. Pero su realizador, Christopher Nolan va bastante más allá de este, de por sí, ambicioso argumento: ¿Sería posible implantar una idea básica y original en el sujeto, ajena a él, para así transformar su futuro, sus motivaciones y acciones y, en definitiva, influir en sus decisiones?, ¿y si, de hecho, ya estuvieramos experimentado los efectos de una idea propia que, como un virus, nos impide discernir que es realidad y sueño, sueño propio o ajeno?
El director Christopher Nolan lo quiere todo. Quiere un éxito de taquilla que sea visceral y cerebral al mismo tiempo. Un entretenimiento que se pueda disfrutar ya sea como espectáculo o un rompecabezas, o en ambos términos, y con esta producción, en gran medida lo consigue. Inception (Origen) es una de las mejores películas de ciencia-ficción del nuevo siglo –son sólo 10 años, sí, pero no está nada mal para empezar-, un alucinógeno sobre los sueños planteados como espacios públicos. Pero también es una película de atraco estándar al viejo -o al nuevo- estilo, lleno de referencias propias de este tipo de producciones (El Golpe, Ocean’s Eleven..), y la estructura narrativa se adscribe a lo siguiente: un delito está previsto, se ha de montar un equipo, y ‘la banda’ –incluída la sonora- está lista para arrancar; y todo el infierno se desata.
Música del 1er Trailer. Tema Mind Heist de Zack Hemsey. Utilizado, también, en el trailer de El Caballero Oscuro
Las cosas claras: La banda sonora de Luna Nueva es, definitivamente, diferente a la música de Crepúsculo. La música del primer filme de la saga, compuesta por Carter Burwell, era mucho más ligera y menos elaborada que lo que ahora nos ofrece el compositor Alexandre Desplat. El realizador Chris Weitz, que ya había colaborado con Alexandre en ‘La Brújula Dorada’, no tuvo ninguna duda sobre quien debía componer la música. Y acertó. Desplat ha capturado la esencia de la segunda novela de Stephenie Meyer en la saga Crepúsculo, Luna Nueva, con una música de mucho cuerpo, a menudo inquietante, muy apasionada, y reflexiva a través de la soledad y la pena de Bella. Desplat no pierde de vista el tenor principal de esta novela, que es, precisamente, la desesperación y la soledad insoportable de su protagonista, sin Edward. La música no es edificante, pero el argumento del libro es triste, grave y doloroso, lo que la música de esta banda sonora sabe captar, y servir, con sabiduría.
Si uno quedó entusiasmado o no con la segunda propuesta cinematográfica de la saga Crepúsculo, Luna Nueva, es aquí lo de menos, ya que el trabajo musical de Alexandre Desplat en la BSO de la película es francamente notable, por no emplear palabras mayores...
El arenoso sonido grunge de guitarra eléctrica de la banda sonora de Carter Burwell, en Crepúsculo, ha sido totalmente reemplazado por un elaborado plato musical, un score sinfónico de estilo gótico de marcado romanticismo orquestal, y aunque el cambio pueda ser la última cosa que los fans más acérrimos de la saga estaban buscando, la belleza, su nostálgico encanto y la calidez emocional de la BSO de Desplat es innegable.
Una buena banda sonora no sólo acompaña a una película sino que, partiendo de un buen material visual, llega más lejos: la eleva. Sherlock Holmes ofrece precisamente una música de este calibre. A cargo del veterano compositor Hans Zimmer, cuyo trabajo suele ser de buen nivel pero con tendencia a autocopiarse, o “canibalizarse”, nos ofrece en esta ocasión algo único y fascinante. Si algún titular de prensa le va que ni pintado a la BSO de Sherlock Holmes es el de: desafiantemente desafinada, increiblemente acertada.
Una película como la de Guy Ritchie, con esa mescolanza de géneros: acción trepidante, aventura, drama en los momentos de introspección, suspense y fino humor, con el perfil de un personaje extraño y complejo de por medio, requería una música especial. Se imponía el reto de introducir la imagen de un Sherlock Holmes nada ortodoxo en comparación con el de la iconografía clásica, arraigado en el imaginario popular; un Holmes excéntrico, irreverente y, hasta cierto punto, incómodo.
Para la música del filme, Ritchie contó con el compositor Hans Zimmer, con una gran afinidad por la ciudad y su patrimonio cultural, pues ahí arrancó su carrera, que se percibe en la composición resultante. El genio del compositor explosiona, literalmente, en su personal apuesta de crear una melodía entretenida y ‘pococomún’ para este Sherlock Holmes. Cuando leí por primera vez que Zimmer estaba haciendo una película de Guy Ritchie me picó la curiosidad. Ritchie es conocido por hacer uso, en la mayor parte de su filmografía, de muchas canciones y poca o ninguna música. Así que, ¿por qué iba a contratar a un compositor que es conocido por hacer bandas sonoras y hacerse cargo de la narración de la película con su música? No sé porqué, pero me alegro de que ésto haya sucedido. El score es tremendo.
Jueves, 31 Diciembre 2009 Escrito por Miquel Costa
Ya han pasado ¿once años? desde que el compositor James Horner y el visionario director de cine James Cameron colaboraran en Titanic, una película en la que Horner ganaría dos Oscar, dos Globos de Oro y un Grammy por su música. Y de esta guisa, las expectativas son razonablemente altas para la reunión creativa de la pareja en la película de ciencia-ficción Avatar. ¿Es tan buena la BSO como hemos estado esperando? Sí.
Entre notas y bambalinas
Horner idea para Avatar una música profunda que subyace como un perfecto telón de fondo auditivo en la epopeya étnica, y dramática, de Cameron. Sería negligente, sin embargo, si no me refiriera, primero, al supuesto defecto que con frecuencia se atribuye a James Horner ... Él canibaliza su propia obra hasta el extremo. Uno puede recordar lo mucho que el “score” de Titanic sonaba como Braveheart; particularidad que, viniendo a cuento, se atribuye también a otros geniales compositores, como Hans Zimmer. En efecto, sustituímos los elementos celtas por influencias tribales, amplificando al máximo el factor de orquesta, y tienes Avatar. Si eso es un problema para alguien, o no, puede depender del gusto personal de cada cual o de su nivel de esnobismo musical. Pienso que la familiaridad acústica del filme nos ayuda, en realidad, a que no nos parezca demasiado ajena, manteniéndola accesible; y bueno, si no está roto no lo arregles. Horner sabe cuales son sus fortalezas, y si pocos se exclamaron con Titánic cuando replicaba momentos de Braveheart, porque habrían de hacerlo ahora (¿por aquello de que Avatar, como película, les decepcionó?).
Os preguntareis, seguramente, que tienen que ver los Grammy con el mundo del Cine. Pues bien, los premios Grammy de música internacional son uno de los galardones más prestigiosos a los que pueda aspirar un compositor o un intérprete musical, en cualquier categoría o tipo de música que uno pueda imaginar. Normalmente, se informan de los galardones más populares, tipo banda de rock, música latina, mejor álbum, canción o intérprete, en los diferentes tipos de música que premia este certamen, etc. Es obvio, por lo tanto, que las bandas sonoras originales (BSO) de películas, como la música de series de TV (o videojuegos, por ejemplo), aunque menos conocidos, también tengan su lugar y disfruten de reconocimiento en estos premios.
En esta 52 edición de los Grammy, celebrados este último dia de Enero, nos interesan dos categorías
…Al fin y al cabo, como dijo Raymond Chandler, sólo es “la aventura de un hombre en busca de una verdad oculta, que no sería aventura si el hombre en cuestión no fuera, en esencia, un hombre de aventura”.
Un nuevo jugador ha entrado en liza, y cualquier parte del mundo puede estallar en mil pedazos…¿Podrá Holmes hacerle frente?
Algunas películas deben verse con el fin de disfrutar de su belleza intrínseca; algunas otras con el fin de pensar, atrapados en la red de reflexiones que propone la historia; finalmente, las hay que nos entretienen al máximo, lo cual no es fácil ni tan simple como se pretende. Sherlock Holmes: Juego de sombras pertenece, sin duda, a la tercera categoría, y lo sabe. Una que a su modo también reclama su porción de belleza y, a su manera, nos implica, seduciéndonos con una extraordinaria aventura.
En términos cinematográficos, como de cualquier cosa en la vida, se puede argumentar que pocas cosas dan tanta confianza a un realizador como un éxito de taquilla. Cuando el realizador Guy Ritchie reinventó, con su Sherlock Holmes (2009), el mapa conocido del detective de ficción más popular de la historia nadie sabía con seguridad como sería recibida la propuesta. Pero fue un éxito, y aquí estamos otra vez con su segunda entrega.
No insistiré de nuevo en el perfil atípico del Sherlock Holmes de Guy Ritchie. De ello ya se ocupó la primera entrega de Sherlock Holmes y, para el caso, la crítica facturada hará un par de años desde esta misma página. Empecemos pues donde lo dejamos.
El nuevo thriller de Guy Ritchie, Sherlock Holmes: Juego de sombras, es llánamente fantástico (en todo el amplio espectro de la palabra), pleno de acción y aventura, y divertido de verdad; mucho mejor o, si acaso, más maduro que la primera película de 2009 que había revivido al mítico personaje de Conan Doyle.
Miércoles, 29 Junio 2011 Escrito por Jos Rodriguez
No me cae bien Michael Bay. Creo que hay que ser honesto y dejar clara mi nula simpatía por el director de Bad Boys. Pienso que toda crítica de una película suya debería empezar así ya que a menudo estas se ven condicionadas por la acritud que provoca hacia su persona e, indirectamente, hacia su trabajo. A pesar de los empeños de ciertos sectores, no es el nuevo Spielberg (ni el sobrevalorado J.J.Abrams tampoco, por cierto) ni nunca nadie lo será.También hay que manifestar que no estamos ante El Séptimo sello, Vertigo o Yojimbo sino ante el Blockbuster del verano (con permiso de Piratas del Caribe 4) y como tal hay que tratarlo. Es justo reconocer que Bay sorprende con esta tercera entrega, sin duda la mejor de la saga, después del fracaso crítico que supuso la segunda parte. En ella vierte nuevamente todas sus obsesiones, tics y su particular concepto del cine-espectáculo representado en un circo-vale-todo. El americano no se deja nada en la manga, pone toda la carne en el asador (lo que nos deja entrever que no dirigirá una cuarta parte) para brindarnos su film más logrado junto con La Roca.
Bay vuelve a situar a críticos y prensa especializada en la fina linea que separa la demencia de la cordura ya que, con nada nuevo proyecto, se plantean la misma cuestión: es o no Bay un autor? Si nos atenemos a la definición realizada por Cahiers, si, rotundamente si.