No me extraña en absoluto que Lo mejor de Eva sea una producción de Telecinco, es más no puedo dejar de ver en ella segundas intenciones para tratar de que el público que vea esta película pueda creerse con facilidad la realidad de los casos que se exponen en el programa De Buena Ley, es más… ¿No harían que Leonor Watling se preparase... Seguir Leyendo...
Hace ya tres años que aterrizó en nuestro cine Javier Ruiz Caldera con Spanish Movie, película que todos recordemos más por los anuncios protagonizados por Chiquito de la Calzada y por el ya fallecido Leslie Nielsen que por lo que era la película en sí. Spanish Movie no era una buena película, pero tampoco era un espectáculo lamentable, es ... Seguir Leyendo...
Habitualmente empiezo mis críticas con un breve repaso a la carrera del director para poner en contexto el momento en el que llega dicha película, evolución, consideraciones, etc. Pero en este caso la estrella no es Bennett Miller, ni siquiera Brad Pitt. Aquí los focos deberían apuntar a Aaron Sorkin, el escritor(me niego a tomarlo como un sim... Seguir Leyendo...
Hay productos que están hechos únicamente como vehículo para lucimiento de un actor, este es el caso de Albert Nobbs, propuesta realizada por Glenn Close para intentar conseguir un Oscar en la que ha sido su sexta nominación, la actriz no solo protagoniza la película, también produce y escribe el guión en la historia de este personaje qu... Seguir Leyendo...
El maestro, el último director clásico, el alumno aventajado de Leone, y Don Siegel, el señor Clinton Eastwood Jr., más conocido como Clint Eastwood, no falta a su cita anual con el séptimo arte y nos presenta su particular visión de un personaje controvertido y tan amado como odiado: J. Edgar Hoover. Eastwood se divide en dos categorías: ob... Seguir Leyendo...
Inception (Origen) se desarrolla en un escenario del futuro cercano en el que se han inventado los dispositivos que permiten a los individuos invadir los sueños de otros y, si eres inteligente y con experiencia suficiente, extraer secretos –ideas- revelados a través del subconsciente del sujeto. Pero su realizador, Christopher Nolan va bastante más allá de este, de por sí, ambicioso argumento: ¿Sería posible implantar una idea básica y original en el sujeto, ajena a él, para así transformar su futuro, sus motivaciones y acciones y, en definitiva, influir en sus decisiones?, ¿y si, de hecho, ya estuvieramos experimentado los efectos de una idea propia que, como un virus, nos impide discernir que es realidad y sueño, sueño propio o ajeno?
El director Christopher Nolan lo quiere todo. Quiere un éxito de taquilla que sea visceral y cerebral al mismo tiempo. Un entretenimiento que se pueda disfrutar ya sea como espectáculo o un rompecabezas, o en ambos términos, y con esta producción, en gran medida lo consigue. Inception (Origen) es una de las mejores películas de ciencia-ficción del nuevo siglo –son sólo 10 años, sí, pero no está nada mal para empezar-, un alucinógeno sobre los sueños planteados como espacios públicos. Pero también es una película de atraco estándar al viejo -o al nuevo- estilo, lleno de referencias propias de este tipo de producciones (El Golpe, Ocean’s Eleven..), y la estructura narrativa se adscribe a lo siguiente: un delito está previsto, se ha de montar un equipo, y ‘la banda’ –incluída la sonora- está lista para arrancar; y todo el infierno se desata.
Música del 1er Trailer. Tema Mind Heist de Zack Hemsey. Utilizado, también, en el trailer de El Caballero Oscuro
Una buena banda sonora no sólo acompaña a una película sino que, partiendo de un buen material visual, llega más lejos: la eleva. Sherlock Holmes ofrece precisamente una música de este calibre. A cargo del veterano compositor Hans Zimmer, cuyo trabajo suele ser de buen nivel pero con tendencia a autocopiarse, o “canibalizarse”, nos ofrece en esta ocasión algo único y fascinante. Si algún titular de prensa le va que ni pintado a la BSO de Sherlock Holmes es el de: desafiantemente desafinada, increiblemente acertada.
Una película como la de Guy Ritchie, con esa mescolanza de géneros: acción trepidante, aventura, drama en los momentos de introspección, suspense y fino humor, con el perfil de un personaje extraño y complejo de por medio, requería una música especial. Se imponía el reto de introducir la imagen de un Sherlock Holmes nada ortodoxo en comparación con el de la iconografía clásica, arraigado en el imaginario popular; un Holmes excéntrico, irreverente y, hasta cierto punto, incómodo.
Para la música del filme, Ritchie contó con el compositor Hans Zimmer, con una gran afinidad por la ciudad y su patrimonio cultural, pues ahí arrancó su carrera, que se percibe en la composición resultante. El genio del compositor explosiona, literalmente, en su personal apuesta de crear una melodía entretenida y ‘pococomún’ para este Sherlock Holmes. Cuando leí por primera vez que Zimmer estaba haciendo una película de Guy Ritchie me picó la curiosidad. Ritchie es conocido por hacer uso, en la mayor parte de su filmografía, de muchas canciones y poca o ninguna música. Así que, ¿por qué iba a contratar a un compositor que es conocido por hacer bandas sonoras y hacerse cargo de la narración de la película con su música? No sé porqué, pero me alegro de que ésto haya sucedido. El score es tremendo.
…Al fin y al cabo, como dijo Raymond Chandler, sólo es “la aventura de un hombre en busca de una verdad oculta, que no sería aventura si el hombre en cuestión no fuera, en esencia, un hombre de aventura”.
Un nuevo jugador ha entrado en liza, y cualquier parte del mundo puede estallar en mil pedazos…¿Podrá Holmes hacerle frente?
Algunas películas deben verse con el fin de disfrutar de su belleza intrínseca; algunas otras con el fin de pensar, atrapados en la red de reflexiones que propone la historia; finalmente, las hay que nos entretienen al máximo, lo cual no es fácil ni tan simple como se pretende. Sherlock Holmes: Juego de sombras pertenece, sin duda, a la tercera categoría, y lo sabe. Una que a su modo también reclama su porción de belleza y, a su manera, nos implica, seduciéndonos con una extraordinaria aventura.
En términos cinematográficos, como de cualquier cosa en la vida, se puede argumentar que pocas cosas dan tanta confianza a un realizador como un éxito de taquilla. Cuando el realizador Guy Ritchie reinventó, con su Sherlock Holmes (2009), el mapa conocido del detective de ficción más popular de la historia nadie sabía con seguridad como sería recibida la propuesta. Pero fue un éxito, y aquí estamos otra vez con su segunda entrega.
No insistiré de nuevo en el perfil atípico del Sherlock Holmes de Guy Ritchie. De ello ya se ocupó la primera entrega de Sherlock Holmes y, para el caso, la crítica facturada hará un par de años desde esta misma página. Empecemos pues donde lo dejamos.
El nuevo thriller de Guy Ritchie, Sherlock Holmes: Juego de sombras, es llánamente fantástico (en todo el amplio espectro de la palabra), pleno de acción y aventura, y divertido de verdad; mucho mejor o, si acaso, más maduro que la primera película de 2009 que había revivido al mítico personaje de Conan Doyle.
Navega en aguas agitadas la nueva película del iconoclasta realizador Guy Ritchie. La bronca que ha levantado su revisión de Sherlock Holmes me aturde, pero también me interesa, como el chaval que era, leyendo con avidez hasta altas horas de la noche los procesos deductivos del inquilino del londinense 221B de Baker Street, evaluando la escena de un crimen. Los fetichistas de iconos “cinematográficos” reniegan del filme con verdadero fervor de creyente, entre pullas y chanzas, chasquidos de lengua y añoranzas del abrigo a cuadros; los puristas del Canon reclaman pulcritud y vierten acusaciones de detalles traicionados, de la altura física de Holmes y de la diferencia de edad con respecto a su inseparable compañero Watson, aquí demasiado viril y apolíneo, demasiado “amigos”, entre otras cosas; ah,…como no olvidar, también, a los sesudos estudiosos de la obra de Arthur Conan Doyle, que quemaron las pestañas en cada uno de los párrafos del Canon, en cada una de las líneas de estas cuatro novelas y 56 relatos que componen la biblia de Sherlock Holmes, el famoso Canon Holmesiano, para diseñar un perfil inamovible del hombre y el detective, ahora supuestamente amenazado por Ritchie, descubriendo el pastel.
Entre tanto, el grueso ejército de precríticos, críticos mercenarios y analistas “postmodernos” no pierde ocasión de arrimarse al coro del inaugurado vodevil, en pos de uno u otro argumento, de las diferentes facciones. Así se lanzan bulos, opiniones adjetivas y maldiciones sustantivas, que a veces, tengo la impresión, poco o nada nuevo tienen que decir, y mucho menos que ver -cuando de ver se trata- con una película.