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Ya han pasado ¿once años? desde que el compositor James Horner y el visionario director de cine James Cameron colaboraran en Titanic, una película en la que Horner ganaría dos Oscar, dos Globos de Oro y un Grammy por su música. Y de esta guisa, las expectativas son razonablemente altas para la reunión creativa de la pareja en la película de ciencia-ficción Avatar. ¿Es tan buena la BSO como hemos estado esperando? Sí.
Entre notas y bambalinas
Horner idea para Avatar una música profunda que subyace como un perfecto telón de fondo auditivo en la epopeya étnica, y dramática, de Cameron. Sería negligente, sin embargo, si no me refiriera, primero, al supuesto defecto que con frecuencia se atribuye a James Horner ... Él canibaliza su propia obra hasta el extremo. Uno puede recordar lo mucho que el “score” de Titanic sonaba como Braveheart; particularidad que, viniendo a cuento, se atribuye también a otros geniales compositores, como Hans Zimmer. En efecto, sustituímos los elementos celtas por influencias tribales, amplificando al máximo el factor de orquesta, y tienes Avatar. Si eso es un problema para alguien, o no, puede depender del gusto personal de cada cual o de su nivel de esnobismo musical. Pienso que la familiaridad acústica del filme nos ayuda, en realidad, a que no nos parezca demasiado ajena, manteniéndola accesible; y bueno, si no está roto no lo arregles. Horner sabe cuales son sus fortalezas, y si pocos se exclamaron con Titánic cuando replicaba momentos de Braveheart, porque habrían de hacerlo ahora (¿por aquello de que Avatar, como película, les decepcionó?).





