
Existe en la sociedad un tabú a la hora de hablar de ciertos temas. Pueden englobarse dentro del día a día pero se ven muy lejanos por norma general. En Yo, también se atreven a adentrarse en el mundo síndrome de down sin complejos, tratando las cosas como son y sin caer en la compasión por ser personas "diferentes".
El cine ha dejado de lado este colectivo. Lo que buscan (y consiguen) Antonio Naharro y Álvaro Pastor, directores de la cinta, es hablar con naturalidad de la realidad de este mundo que lo vemos tan apartado, más si cabe si el argumento gira sobre el amor.
Si por algo se caracteriza el largometraje es por la sensibilidad con la que se ha tratado. Como bien decía su principal protagonista, Pablo Pineda, en una entrevista que publicamos, "las personas concienciadas son aquellas a las que les ha tocado vivir el síndrome de down de cerca". El entorno de Antonio Naharro es en este caso el involucrado, pues su hermana Lourdes padece síndrome de down. Así pues se explica la honestidad desde la que ha trabajado el equipo técnico de Yo, también.











