
Cuando la razón nos da la espalda la confrontación atenaza dentro de un microcosmos controlado por unos pocos.
Michael Haneke da una lección avanzada del arte de la sugestión como baza principal de un largometraje en el que el color blanco y negro mantienen una constante lucha simbolizando el bien y el mal. La cinta blanca es una película al alcance de muy pocos cineastas con guiños continuos al espectador buscando que su mirada vea más allá de lo que se le muestra. El blanco es para recordar el color de la pureza y la inocencia. El negro, en cambio, para ocultar los pecados que se esconden en las sombras más profundas.









