Las cosas claras: La banda sonora de Luna Nueva es, definitivamente, diferente a la música de Crepúsculo. La música del primer filme de la saga, compuesta por Carter Burwell, era mucho más ligera y menos elaborada que lo que ahora nos ofrece el compositor Alexandre Desplat. El realizador Chris Weitz, que ya había colaborado con Alexandre en ‘La Brújula Dorada’, no tuvo ninguna duda sobre quien debía componer la música. Y acertó. Desplat ha capturado la esencia de la segunda novela de Stephenie Meyer en la saga Crepúsculo, Luna Nueva, con una música de mucho cuerpo, a menudo inquietante, muy apasionada, y reflexiva a través de la soledad y la pena de Bella. Desplat no pierde de vista el tenor principal de esta novela, que es, precisamente, la desesperación y la soledad insoportable de su protagonista, sin Edward. La música no es edificante, pero el argumento del libro es triste, grave y doloroso, lo que la música de esta banda sonora sabe captar, y servir, con sabiduría.
Si uno quedó entusiasmado o no con la segunda propuesta cinematográfica de la saga Crepúsculo, Luna Nueva, es aquí lo de menos, ya que el trabajo musical de Alexandre Desplat en la BSO de la película es francamente notable, por no emplear palabras mayores...

El arenoso sonido grunge de guitarra eléctrica de la banda sonora de Carter Burwell, en Crepúsculo, ha sido totalmente reemplazado por un elaborado plato musical, un score sinfónico de estilo gótico de marcado romanticismo orquestal, y aunque el cambio pueda ser la última cosa que los fans más acérrimos de la saga estaban buscando, la belleza, su nostálgico encanto y la calidez emocional de la BSO de Desplat es innegable.







