Across Th
e Universe, Moulin Rouge, Mamma Mia, GLEE. A parte de pertenecer al género musical, estas películas (serie televisiva en caso de la última) tienen algo en común. Todas ellas utilizaron canciones ya conocidas para contar su historia. Éxitos de ayer, hoy y siempre, que incorporadas a sus tramas, lograron llevar más allá la forma de hacer musicales e imponer un nuevo estilo. ¿Para que escribir canciones nuevas cuando las canciones clásicas funcionan perfectamente y se pueden insertar fácilmente en casi cualquier historia? “Rock of Ages” va por esta tendencia, pues a pesar estar basado en una obra de Broadway, aborda el estilo de utilizar canciones bastante conocidas para narrar su trama. Si bien esta es una buena jugada, hay que dejar en claro que seleccionar un puñado de buenas canciones no hacen bueno a un musical.
Le pueden dar ese plus y la energía necesaria para que funcione, pero los guionistas deben plantearse si van a utilizar las canciones para contar una historia o si van a crear una historia para insertar las canciones. Moulin Rouge es un excelente ejemplo de cómo a partir de una historia se escogen canciones que ayudan a avanzar la trama y a expresar los sentimientos de sus personajes. Por el contrario, Mamma Mia, Burlesque, o Rock of Ages son películas cuya historia está a merced de sus canciones y sin ellas no serían nada. Los mejores momentos de “Rock of Ages” es cuando sus personajes interpretan esos grandes temas, sin embargo esto no es tanto mérito del filme cuando tenemos en cuenta que es imposible no emocionarse con canciones de intérpretes como Foreigner, Poison, Bon Jovi o Journey (con una versión más de “Don´t Stop Believing, como si no fuera ya suficiente con la de GLEE). Por ende, no es responsabilidad de la película el que su público se emocione, sino de estás grandes canciones. Sea como sea, el mérito no se lo adjudica este filme. “Rock of Ages” no ofrece argumento alguno y lo poco de argumento que tienees simplemente pretexto para darle todo terreno a estos números musicales. Estamos ante otro musical en el que no hay historia, sino que todo es canción tras canción.






