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Una pesadilla real: Enterrado (Buried, 2010) es una película ‘de acción’ que transcurre, por completo, en el reducido habitáculo de un ataúd de madera, forrado con una metáfora de la soledad paradójica del hombre moderno. Con un gran Ryan Reynolds, como Paul Conroy, desconocido y reinventado, enterrado vivo; el peor de los destinos que uno pueda imaginar. No es para menos: Pensemos por un momento la secuencia de horrores que atraviesa la infortunada victima de un entierro prematuro, accidental o puesto ahí a propósito –esto no es importante-. Primero, un extraño despertar sumido en la oscuridad total y sintiendo el olor de la tierra húmeda. Luego, la gradual comprensión de lo que esta sucediendo. A continuación, la angustia, el pánico absoluto, el pedido de auxilio desesperado e inútil, las manos golpeando y arañando la madera. Finalmente, la mas cruel de la muertes, una asfixia lenta en la soledad mas absoluta…
La historia: Abre los ojos. Estás confinado en un espacio cerrado, bajo una tonelada de tierra iraquí, con 90 minutos de oxígeno y un teléfono móvil con apenas media carga de bateria, y una disminución del suministro de aire que será tu peor enemigo en una carrera contra el tiempo; la lucha contra el pánico, la desesperación y el delirio-. Quizás el argumento más simple de los que servidor pueda recordar.






